WMHS quedó en el pasado. Minutos corrían pesando en la mente de cada uno, preocupados que harían luego con sus vidas. Secretos, mentiras, recelos, sacrificios y olvidos, penetran la mentalidad de estos crecidos mayores. Ya están más que grandes como para inventar su propia historia. Dejaron de lado aquellas pavadas de niños, aquellos insultos innecesarios y abrieron su mente al mundo real. Han salido de la segundaria y de la universidad tomando distintos rumbos y enfocándose en formar su propia familia. Luego de años las cosas cambiaron, la gente se volvió distinta y cada uno tomó un camino distinto al que se esperaban. El amor es un tema universal envuelto en la sabiduría y la tentación, el amor, complementó la cama de muchos y llenó de pasión las venas de más de alguno.
18 años pasan volando, el tiempo corre, las cenizas vuelan recordándoles a todos que el tiempo es oro. Muchos han abierto sus vidas a las nuevas expectativas, otros guardan sus mentiras y temores encadenándolos en la recuperación de sus sueños.
Un caluroso día de verano, Noah Puckerman tomó un bolso para no volver, un triste día de invierno, Santana López descubrió su embarazo, en una vuelta radiante, Quinn Fabray abrió los ojos a su verdadero amor, un acompañado atardecer, un montón de manos se despedían para no volver, un montón de promesas volvían para hacerse realidad, al jurar un “Sí” que les duraría la eternidad, unos cuantos platos rotos se verán al enterarse de la verdad que estos Gleek, verdaderamente saben guardar.
Cada uno mantiene su vida envuelta en una falsa realidad o bien en una realidad que ellos mismos esperaban, algunos fingen con la sonrisa en sus propias manos y otros sonríen porque son capaces de contar las historias más tristes. Un llamado compenetró en todos los hogares, William Schuester hacía un llamado a todos, la escuela que los vio crecer, que los vio ser la persona que son perdía los estribos, la derrumbarían. Algunos vivían en Maryland, New York, Jersey, pero todos tomaron las riendas de su vida y se dignaron a volver a aquella cuidad que les traía recuerdos agrios como felices.
¿Saldrá a luz todo lo que antes pudieron ocultar?
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*Se recuerda además que la historia tiene un piloto. El cual debe ser leído para comprender la historia. La trama de la alza de edad es para permitir toda clase de reblog. Los temas de adultos pueden privilegiar como no, el smut es parte de la realidad cotidiana de un adulto por lo que si no se siente comod@, el aviso se da.
La noche caía volviendo la tarde en un sector oscuro donde simplemente se veía las estrellas del cielo caer haciendo un reflejo profundo entre las opciones de la ida y de la salida. Era la hora de acostar a los niños para que estos fueran a la escuela al día siguiente, la emoción por comenzar un día nuevo sin saber lo que podría ocurrir hacía caer a todos en una situación de intriga para descubrir que era lo que prepara el destino a cada uno de estos.
Como en toda familia la vida se disponía a seguir su curso. Brittany había contado los más hermosos cuentos a su pequeña hija y al más grande unas promesas hacia el cielo habían sido notadas para ser presente a la imaginación del caucásico. Britt y Artie se sentaron en aquella mesa que particularmente hacia alcanzar un montón de cosas a su paso. Entre susurro y susurro la verdad salió de la boca de la rubia- “Volveré con Santana” - . Santana, Santana, Santana, el corazón del caucásico padre se paró por unos instantes, el aire no se sentía pasar por sus tráqueas y de un momento el chico reaccionó, la miró con desenfreno y augurio. Luego de diez años la rubia volvía a jugar con sus sentimientos. Movilizándose en su silla de un lado hacia otro, ambos peleaban subiendo aquel tono melodioso que antes disponían a utilizar. ¿Cómo era capaz, Brittany de hacerle algo así? Jugar con los sentimientos de las personas no era bueno y él chico pensaba que, basándose en las experiencias que tenía la rubia, que ella lo entendería. Artie siempre estuvo para ella cuando esta le necesitara, le modificó el mundo para que nadie la insultara, le celebró las mil maravillas que esta descubría, compartió momentos increíbles que nunca pensó olvidar… pero todo, todo se fue al mismo demonio. Entre insulto y insulto ambos dijeron cosas que desde hace mucho no se atrevían a decir, cosas malas que algunas vez pensaron en pronunciar pero por el amor que tenían nunca lograron expresar. El caucásico tomó el mando mirando a la chica con dureza y decepción – Pensé que eras mejor – negó mientras buscaba su maleta cuando la conversación se dirigió a la habitación. Conteniendo las lágrimas que hacían roto su corazón, Brittany murmuraba nerviosa y con una expresión de dolor. Ambos sabían lo que ahora venía… el desentierro, sí ambos buscarían a los abogados, el caucásico no permitiría que Brittany se quedara con los niños, sabía que sola, no podría. El tenía un excelente trabajo, ganaba harto y podía darles todo lo que ellos pedían. Cuando la maleta estuvo lista y las cosas más importantes se ubicaban dentro de esta, Artie se movió hacia la habitación de sus hijos despidiéndose con un dulce beso. Regresaría a Ohio por un tiempo.
Cuando se sentó en aquel cómodo asiento suspiró, pensó que por fin estaba solo para poder derramar cada lágrima que su corazón exigía. Pero no ocurrió eso estaba calmado y en silencio, pensando en lo sucedido, sabía que esto algún día volvería a ocurrir, pero nunca imaginó cuan pronto podría ser, el era feliz, era un hombre con los pies bien puestos en la tierra, se sentía amado, se sentía especial, pero todo acabó como un corte inesperado. El muchacho miró a través de la ventanilla al pavimento ya ensombrecido, la oscuridad comenzaba a apoderarse del ambiente y de su corazón, tal como los cuentos donde el juego entre la mente y el corazón es más fuerte.
A él nunca le había gustado viajar de noche pero la situación lo requirió y él no quería estar ni un minuto más en esa casa. Pensó que Brittany se había olvidado de Santana, que había logrado construir en ella el mismo amor que él sentía pero… no era así. Toda esta vida parecía hecha en vano, un simple papel escrito, una pérdida de tiempo. El autobús parecía que estaba vacío, y sabía el porqué. A nadie le gustaba viajar de noche, pero aún así el viaje se haría más rápido para poder llegar a los brazos de su familia. Habían pasado alrededor de media hora cuando por fin empezó a sentir como sus parpados caían y el sueño lo iba llamando como la tentación más próxima.
El pavimento comenzaba a ser pesado y de la nada un montón de rocas comenzaron a caer por las montañas de la carretera. El conductor cegado por el foco del auto de enfrente, dobló rápidamente intentando despistar a todas masas duras que comenzaban a caer sobre ellos, el intento era en vano, los autos se descontrolaban a sobre manera, el sentimiento del éxtasis y la presión por no saber qué hacer, gobernaron en el conductor producto necesario para impactar a los participantes de su nave. El caucásico comenzó a sentir la presión y el descontrol de la situación. Un choque eléctrico y otro le hacían caer en conciencia de la presión que tenía su cuerpo a resistir, lo que le hicieron despertar al sentir unas manos que tomaban las suyas. Una imagen blanca como la misma nube le sonreía mostrando las hermosas plegarias que la gente había suplicado. La sonrisa que presenció llenó el corazón del muchacho como nunca antes. Una pequeña niña se acercaba hacia el ayudando a la primera persona que se asomó ante él. La niña lo llamaba haciendo que el muchacho se preguntara que era lo que sucedía pero… él estaba de pie mirando como transcurrían las cosas de un momento a otro. Se vio tirando sobre suelo con un montón de sangre saliendo de sí mismo, las personas le pasaban para poder atenderlo. ¿Qué clase de sueño era este?. Unas lágrimas salieron de sus orbes en el momento en que aquellos choques eléctricos volvieron a hacer presencia en su cuerpo. La pequeña niña que le acompañaba le hacía recordar a su pequeña, a su familia… pero todo era en vano, él ya no podía hacer nada. –No te preocupes- le comentó la niña casi en un susurro,mientras jalaba fuertemente su mano. – Acá tienes un montón de sueños por cumplir, camina, ven conmigo – le sonrió achinando aquellos hermosos orbes nunca antes visto. Artie caminó hacia ella, sentía un éxtasis profundo al momento de saber que por fin podía caminar, al fin podía sentir la libertad que nunca antes pudo aprovechar. El muchacho pudo conciliar el sueño pero lo que nunca se imaginó es que no iba a despertar nunca más..
La noticia llegó a los oídos de la rubia, una Brittany con ojos llorosos y culpabilidad en su alma estaba sentada en aquella incómoda silla del hospital. El movimiento de su cuerpo se debilitaba cada vez que veía a personas llorar a su alrededor. Habían muerto más de quince personas, personas con familias, personas con historias, personas con un corazón de oro, que ahora por fin podían echar a volar sus alas encontrando la salida que tanto esperaron. - ¿Señorita Abram? – Se escuchó una voz lejana, el llanto de Britt le impedía orientarse en el exterior, caminó hacia ella un mujer de unos cuarenta y tantos, tomó su mano y la guió hacia la habitación. Reconocer el cuerpo de Artie era lo que menos se esperaba que tuviera que hacer alguna vez en su vida. Verlo allí indefenso, tieso y sin color en su cara, le hizo recordar todo hasta perder el control, su dolor era el dolor de los demás, la angustia de saber que su marido estaba postrado en una cama sin escapatoria hacía que el corazón de la rubia se encontrara partido en dos, todo era su culpa pero no lo podía tragar. Las cosas pasan por algo, pero siempre existe una salida para las malas situaciones. Pero esta no se podía remediar…
“Yo, Artie Abram, te quiero a ti, Brittany como esposa y me entrego a ti, y prometo serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida”

